V Domingo de Pascua, A

En el Evangelio de este quinto domingo de Pascua, Jesús nos dice: «No se turbe vuestro corazón», y esas palabras llegan como un abrazo en medio de tantas preocupaciones, cansancios y dudas que a veces llevamos por dentro. Él no nos promete una vida sin dificultades, pero sí nos asegura que no caminamos solos. Cuando dice: «Yo soy el camino, la verdad y la vida», nos está recordando que la fe no es una carga ni una costumbre vacía, sino una luz que orienta y una verdad que sostiene. Ser cristiano vale la pena porque Cristo da sentido a lo que somos, fuerza para levantarnos, esperanza para mirar adelante y amor para vivir de otra manera. En Jesús descubrimos el rostro cercano del Padre, un Dios que no se desentiende de nosotros, sino que nos espera y nos acompaña. Por eso, aunque el mundo muchas veces nos invite a vivir sin rumbo, el Evangelio nos anima a confiar: con Cristo siempre hay camino, siempre hay esperanza y siempre hay vida nueva.






